Bela Obregón

Bela Obregón
Bela Obregón

Bela Obregón

Desde muy chiquita fui una niña muy hiperactiva, empecé a bailar ballet casi desde que podía caminar y hasta los 14 años cuando tuve una lesión muy fuerte en el tobillo izquierdo, me desgarre los 3 ligamentos cruzados y mi carrera bailando se terminó literalmente en 1 minuto. Pase muchos años en todo tipo de terapias, a los 19 años en un accidente de bicicleta me disloque la rodilla de la misma pierna. A raíz de ambas lesiones comencé a tener problemas en la cadera a los 21 años. Mi doctor me dijo que si no cambiaba esto, iba a tener muchos problemas durante los embarazos, era probable que no pudiera ni caminar; entre muchas terapias me recomendó hacer yoga.

No tarde ni 3 meses en empezar a ver los resultados en mi cuerpo, en mi postura, poco a poco fui recuperando fuerza y movilidad, ¡me encantaba! No tarde en ver cambios en mi manera de pensar y de actuar; mi ansiedad y mi fuerte temperamento se empezaron a controlar empecé a tener más disciplina,  y más fuerza de voluntad. Todo en mi cambió sin perder mi esencia; y fue en este momento en el que decidí que todo mundo debía practicar yoga y que yo quería ser un motor y un acercamiento de esta disciplina a las demás personas.

Comencé practicando Hatha con un excelente maestro, Pedro Luna y posteriormente encontré Vinyasa con Pilar Ramírez una excelente maestra. Empecé a practicar a los 21 años, es decir hace 9 años principalmente Vinyasa y Hatha. Actualmente practico principalmente Vinyasa y Yin Yoga, ocasionalmente práctico Kundalini.

Enseño yoga por pasión, por querer un mundo más sano, más conectado y mas conciente. Enseño Vinyasa y Prenatal, Yin Yoga, Hatha y Restaurativo. Estudié las 200 horas en Mukta Yoga en un programa increíble y súper completo, las 500 horas las terminé mientras vivía en Vancouver, en una escuela llamada Semperviva en la cual también trabaje durante año y medio.

Me encanta la mitología de la India, en mis clases es probable que escuches alguno que otro mito, me fascina contarlos y siento que también es una manera de acercar al alumno a lo mas profundo del yoga, y no solo la práctica de asanas. Siento que yoga no es tan serio y cuadrado como mucha gente lo piensa, en mi clase incorporo buen humor y música tranquila de buen ritmo.

Mis clases son un espacio en donde la gente puede venir a escaparse del caos de la ciudad de México, respirar, conectar, reír y definitivamente sudar dependiendo el estilo que este impartiendo.