Carlos Umaña

Carlos  Umaña
Carlos  Umaña

Carlos Umaña

Buscando alguna actividad física para complementar mi día a día, llegue a una clase de yoga en el año 2012.  Lo que me encontré es un mundo que ha determinado mi vida de manera absoluta. Mis grandes amigos con los que hoy comparto los he hecho por el yoga; el desarrollo  de mi práctica espiritual la trabajo con el yoga; y por supuesto la disciplina física la tengo cubierta en mi práctica de yoga.

He sido practicante de Ashtanga desde el primer día; es en esta linda técnica que he invertido muchas horas de vinyasa y asanas. Mi primer y principal maestro Amado Cavazos me ha guiado a través de su técnica, que enseña con mucha generosidad y cariño; a llevar a un mejor nivel mi práctica. También he aprendido de grandes maestros a desarrollar detalles importantes para lograr comodidad y profundidad.

Mi formación de yoga la he desarrollado sumando horas encima de mi tapete. Ahí he tenido el privilegio de practicar asanas guiado por  maestros que alinean la práctica e inspiran el sentido de la misma.

En el año 2014 hice una formación para maestros en Mukta Yoga, lo cual me dio grandes herramientas, conocimiento de historia, de filosofía, de técnica y otros elementos que me han permitido profundizar mejor en mi práctica y en mi vida en general.

He aprendido que lo que hacemos para poder llegar todos los días al tapete es el yoga.  Disciplina en la alimentación, en el descanso y en algunos casos sacrificar algunas cosas. Al final de todo el resultado es mágico. La vida se hace llevadera. Se encuentra atención en los detalles, contención en lo que es importante, e intención en cada proyecto que se lleva a cabo.

Me inicié dando clases en Mukta a finales del año 2015. A partir de esto mi práctica la hago con mayor intención y  con mayor atención, ya que siento que transmitir este milenario conocimiento es una gran responsabilidad. En cada clase trato de entregar todo lo que he aprendido. El mejor resultado de este incipiente proceso de dar clases es el aprendizaje y perfeccionamiento que recibo de los practicantes que generosamente comparten su energía arriba de su tapete.