Claudine Longega

Claudine Longega
Claudine Longega

Claudine Longega

Hace 14 años tomé mi primera clase de ashtanga. Pasaron 3 años y me embaracé de mi primer hijo. Justo cuando nació me encontré una bolita en el cuello, tenía la tiroides llena de nódulos. Me tenían que operar. Al salir de cirugía me informaron que tenía un carcinoma, ya lo habían quitado pero me tenían que monitorear. Recuerdo la angustia y la impotencia, me sentí cerca de la muerte. Me acordé de mis clases de ashtanga, había oído de Amado Cavazos. Fui a una clase en la calle de Campeche. Recuerdo mucho ese momento, una experiencia fuerte pero a la vez muy sanadora. Logré olvidarme durante esa hora y media de todas mis angustias y miedos, empecé a practicar casi diario.
Me embaracé de nuevo y la tiroides, se volvió a alocar. Me volvieron a operar, había otro carcinoma, mi hija acababa de nacer. Pero esta vez enfrenté todo con más calma, más en paz. La práctica te regala eso, te enseña a enfrentar las situaciones con más conexión. Enamorada de este mundo seguí practicando muchos años, me formé como instructora en Mukta yoga y Yoga Alliance. Con maestros increíbles. Doy gracias por cada ajuste, cada inhalación y cada exhalación. Mi vida cambió y hoy puedo agradecer a mi tiroides y a cada momento de mi vida que hoy estoy aquí. Respirando y compartiendo esta magia.

Agradezco a todos mis maestros, Amado Cavazos, Andrea Borbolla, Oscar Velázquez, Dakini, Mauricio Victorica, Mariela Cruz, Tej Monga, entre otros grandes maestros.
Actualmente doy clases de ashtanga, ahí trato de explicar cada postura. También vinyasa am, donde trabajamos cada mes en llegar a una postura. Y pronto tendremos clases de vinyasa core, donde buscaremos fortalecer y estilizar el cuerpo.