Rocío Molina

Rocío Molina
Rocío Molina
Rocío Molina

Rocío Molina

Rocío comenzó a dar clases de Yoga cuando tenía 21 años; para ese entonces llevaba seis años practicando. Su Maestro Oscar Velázquez le sugirió que debería empezar a dar clases de Hatha Yoga porque creía que era un buen momento para empezar a cultivar esa parte de su práctica. A partir de entonces, varios de sus maestros, como Jimena Martín y Mariana Cortés, la buscaron para dar clases en sus escuelas. Dos años después, su  Maestro Amado Cavazos la motivó a dar clases de Ashtanga Vinyasa Yoga en Mukta Yoga. Para Rocío lo más importante y significativo siempre ha sido contar con la bendición, aprobación e invitación de sus maestros para incursionar en esa etapa de compartir su práctica, o como otros lo llaman “dar clases”.

Comencé a practicar Yoga en el 2004, cuando tenía 15 años. Hoy en día llevo 12 años haciendo de esta práctica mi forma de vida. Aunque mi primer acercamiento al Yoga fue a través del método Iyengar, estudié varios estilos de Yoga hasta que encontré en el Hatha Yoga Vinyasa y en el Ashtanga Yoga Vinyasa lo que más me apasiona. En los últimos cinco años ha dedicado mi práctica a profundizar en el sistema de Ashtanga, incluyendo el estilo tradicional Mysore”.

Dentro de sus estudios de Yoga, ella considera muy importantes sus estancias en el Shri K. Pattabhi Jois Ashtanga Yoga Institute (KPJAYI) Mysore India, Ashtanga Yoga London, Ahstanga Yoga París, Dharma Yoga Center New York, Ashtanga Vinyasa Yoga School Rishikesh India y por supuesto, Mukta Yoga, en donde ha estudiado desde hace once años. Sobre sus estudios en Mysore, India considera muy destacable la aprobación de su Maestro Sharat Jois para practicar la Segunda Serie de Ashtanga Vinyasa Yoga Nadi Sodhana, así como su invitación a practicar en el grupo de Led Intermediate Series desde su primer viaje a Mysore.

“En mi práctica, así como en mis clases, encontrarás los elementos necesarios para desarrollar disciplina, atención plena, una técnica limpia, congruencia, formas de retarte personalmente, profundizar en cada detalle, conocer un estilo clásico, confrontar tus miedos y sobre todo, tener un intenso encuentro contigo mismo. No importa en qué momento de tu práctica estés, todos los niveles son bienvenidos siempre y cuando tengas una mente abierta y disposición para transformarte como ser humano y expandir tu conciencia.  El método de Ashtanga Vinyasa Yoga es para todos ¡te invito a descubrirlo!”.